Cómo obtener mayor crecimiento y producción en las automáticas.

El cannabis, extenso en cuanto a su cultivo, así mismo lo es en cuanto a su genética y variedades. Se habla de que todo se deriva de una sola especie la cual es la sativa; pero para ser más generales, se podría decir que tres especies rigen el cannabis y son la sativa, la indica y la rudelaris. Muchos suponen que la autofloreciente podría ser una subespecie, pero lo que sí se sabe es que para llegar a ella se inició hibridándola con sativas o índicas, ya que la rudelaris tiene casi nula psicoactividad; y para obtener esto se logró aprovechando los efectos de las sativas o índicas contenidos en su genética, dando plantas que a través de mejoras en sus cruces con las mismas autofloreciente, se ha logrado estabilizar mucho en cuanto a tamaño y efecto, ya que las primeras generaciones de autoflorecientes daban plantas de muy baja estatura y poco efecto, y para corregir esto, mediante la selección se ha logrado llegar a generaciones con refinada potencia y altura, incluso muchas siendo de una estatura mayor a las índicas normales.

 

Ventajas  y desventajas de las automáticas

Algo que rige a las autoflorecientes o automáticas, es que para florecer no dependen del fotoperiodo, siendo posible entrar a floración con un fotoperiodo vegetativo superior a las 12 horas luz, llegando a florecer incluso con 23 horas luz, lo que no se puede alcanzar con las plantas normales índicas o sativas, las cuales para entrar y permanecer en floración requieren un fotoperiodo de 12 horas luz como máximo y hasta cosecha.

Una posible ventaja de las autoflorecientes, además de no depender del fotoperiodo para florecer, es que son muy rápidas en comparación con las variedades más precoces índicas o híbridas, ya que muchas autoflorecientes entran a florar en tan solo 3 semanas desde su nacimiento, la mayoría a las 4 semanas, y teniendo igualmente una floración de solo 1 mes, siendo cosechadas en 4 semanas listas para el secado, con un total de mínimo 2 meses desde que nace hasta su cosecha, habiendo unas que se alargan hasta los 2 meses y medio o 3 como máximo. Esto de ser rápidas, puede causar un factor que es desventajoso, lo cual es el tamaño, ya que por tener tan poco tiempo de crecimiento, su estatura queda reducida a muy pocos centímetros.

 

Algo que rige a las autoflorecientes o automáticas, es que para florecer no dependen del fotoperiodo

 

Hay que tener en cuenta que las autoflorecientes se pueden cuidar como cualquier otra planta de cannabis índica o sativa, pero se podrían aplicar ciertas técnicas para obtener plantas más altas y de mejor ramificación y producción, que incluso en las índicas y sativas serían de igual efectividad las técnicas a mencionar.

Como primero contar con buena presencia de luz solar directa, mínimo 5 horas por toda la planta, a más luz mucho mejor; o si es artificial, contar con la iluminación adecuada según el área de interior. Además contar con un fotoperiodo de luz artificial en la noche para la etapa de vegetación y así tener un mejor apoyo en su crecimiento y velocidad en ramificar. También existen algunos métodos que se han llevado a cabo en el cultivo de cannabis, mediante podas, amarres, guías, dobleces y hasta fracturas, todas benéficas buscando casi siempre un mismo fin, mejorar y alcanzar mayor crecimiento y producción.

 

Algunos errores que se cometen con las automáticas

 

La errónea tendencia al cultivar las autos es hacerlo sin aplicar los anteriores métodos, simplemente como es su forma natural sin intervención nuestra. También es un gran mito el suponer que por ser autoflorecientes entonces requieren maceta pequeña, lo cual debería ser contrariamente pensado, pues a menos espacio en sustrato, menor crecimiento en su follaje y más lento desarrollo. Incluso hay quienes cometen un pequeño error en la etapa vegetativa luego de la germinación, y es dejar por una semana en jiffy, maceta pequeña o vaso las autoflorecientes mientras se adaptan, así como suelen hacerlo con las plantas normales, y esto más que nada es desaprovechar el crecimiento libre de raíces, al no permitir que las autoflorecientes desde germinadas se desarrollen sin trasplantes, y ese mal paso, se verá reflejado en plantas con tamaños pequeños y poca ramificación, debido al corto tiempo de crecimiento que presentan las autoflorecientes, ya antes mencionado. Así que a toda costa tendremos que evitar y obviar en el cultivo de las autos, los trasplantes prematuros y solo hacerlo en preflora logrando duplicar tamaño trasplantado al doble de sustrato una vez pasen a florar, pues mientras se desarrolla vegetativamente la planta, no es recomendable que pase por un proceso de recuperación que ocurre luego de un trasplante. Lo recomendable una vez germinada, es pasarla a una maceta de mínimo 15 litros con un sustrato adecuado para cannabis y si es posible en macetas geotextiles. La ventaja de las geotextiles es que las plantas crecerán más velozmente, y esto debido a que la tela con la que están hechas estas macetas, permite que cuando las raíces entran en contacto con esta, se lijan y otras veces la traspasan sin poder crecer al aire, y en ambas situaciones, se evita que las raíces se desarrollen formando círculos perdiendo energía y crecimiento en el follaje, como pasa en las macetas de plástico o barro, que las raíces rodean el terrón entero de sustrato, pero que por lo contrario con las geotextiles, se logra que las raíces crezcan uniformemente siempre en dirección hacia abajo, elocuentemente como ocurre en la naturaleza. Por esta razón, además de la ventaja de permitir mayor aireación de sustrato manteniéndolo más fresco, es que las plantas sembradas en macetas geotextiles, crecen más vigorosamente y con mayor ramificación, y esto, aplicado en plantas autoflorecientes, es otra técnica a tomar en cuenta para cumplir con el fin de este artículo, mayor crecimiento y producción en el cannabis automático.

 

 

Técnicas a tener en cuenta

 

Una vez pasadas a su maceta definitiva y corroborar que la planta ha quedado bien anclada al sustrato luego de unos primeros días después de su germinación, se puede lograr mayor protagonismo de las ramas inferiores y los cogollos más bajos, tornando todo como una planta casi plana y muy paralela al suelo, realizando una poda apical para lograr una bifurcación, pero que sea en el nudo cuatro. Con esta técnica novedosamente aplicada exactamente en el nudo cuatro, se impulsa a las automáticas a que no entren tan rápido a su etapa de floración, contando con más tiempo para el crecimiento y aplicación de más técnicas.

 

 

Una vez bifurcada la planta, se realizará algún amarre o guía con alambres o tiras, o mejor aún, para lograr más aprovechamiento por parte de la planta; se recomienda realizar quiebres o súper cropping, debido a que estos tienen más ventajas que los amarres, ya que con el quiebre se logra lo mismo que guiar ramas; y es que tome una posición abierta al sol, sin una rama guía principal, sino todo un mar verde horizontal, pero con la ventaja adicional de formar un callo en la zona del quiebre, siendo éste una especie de musculo que le permitirá a esa rama en particular desarrollar un cogollo más grande debido a que tendrá un mayor apoyo por el callo y más resistencia por parte de la rama. Entonces, retomando lo que se debe hacer luego de la poda de bifurcación, es quebrar con la técnica súper cropping las nuevas dos ramas que saldrán y guiarlas luego con amarres, y a estas nuevamente realizarles una poda en el siguiente cuarto nudo y volver a guiar o quebrar, y así sucesivamente con todos los cuartos nudos que prosigan luego de cada poda, hasta justo antes de preflora.

 

 

Pero, lograr que haya suficiente follaje para podas y quiebres, debido al poco tiempo con el que cuentan las autoflorecientes, es también imprescindible para lograr la anhelada gran producción, y esto se obtiene además de aplicar las técnicas antes mencionadas, teniendo un plan adecuado de fertilización. Este debe constar de un aporte si es posible diario de microorganismos benéficos antagonistas eficientes, para lograr mayor estimulación de raíces y un incremento en la acción de los abonos, ya que las bacterias y hongos contenidos en estos microorganismos, requieren de nutrientes para su vivir, depositando lo digerido por ellos al lado de las raíces dejando los nutrientes con una mayor capacidad de absorción y más alta disponibilidad. Además de esos microbios benéficos, se debe dar una alimentación que conste separadamente por días, de la aplicación de un alimento abono base, un potenciador y un bioestimulador metabólico, tanto para crecimiento como para floración.

 

 

Ahora bien, si se le facilita al cultivador combinar todas las técnicas para aumentar ramificación y producción, usando microorganismos, potenciadores, bioestimuladores, amarres, podas, complemento lumínico, etc., obtendrá una planta que al final de cuenta de automática solo tendrá la rapidez de cultivo sin depender del fotoperiodo, más no la poca producción muy común en ellas.

 

 

Juan Hoyos – @manoverdemedellin

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